De mi tiempo y otras particularidades

10 02 2009

Volver a la universidad represento un verdadero fastidio, supongo que es algo natural después de casi dos meses de vacaciones, uno se acostumbra a la holgazanería. Mis clases comenzaron hace más de una semana; mi horario es terrible (tres días con entrada a las siete de la mañana), algunos de mis nuevos profesores no me agradan, tengo gastos hasta el cuello, me aumentaron cuatro niveles en mi clase de Ingles y ahora que aquella inspiración de la que le había platicado en este post se fue, las cosas son realmente difíciles.

Siento como el gran Bogo se jacta de mi desde sus aposentos mientras repite una y otra vez en su ruca: “es hora de que la balanza se incline de nuevo… es tiempo del equilibrio”. Crap! Ojala digerir todos esos “inconvenientes” fuera mucho más sencillo, ahora sin inspiración, motivo o algún otro factor tercero la universidad luce más pesada que nunca, este semestre va a apestar en serio y apenas acaba de comenzar.

Si les comento de este tipo de problemas personales es porque –queridos lectores- este blog puede lucir un poco árido y carente de material, les pido paciencia mientras me ajusto al nuevo ritmo de trabajo, aunque como siempre las excusas sobran para cuando tengo demasiados deberes encima como para poder postear así que la comprensión por parte de ustedes se agradecería. Así pues, es mejor que me valla despidiendo de mi recién entregada consola a la cual, estoy seguro, le saldrán telarañas y se le acumulara el polvo por la inactividad, al menos planeo revivirla para cuando Street Fighter IV salga a la venta pero para eso aun falta una semana, hasta entonces solo me resta verla mientras le crece musgo o algo así.

Y hablando de tiempo, solo para cerrar el post con el toque ridículo, mi despertador callo (o más bien lo empuje) accidentalmente al piso y así fue como paso a mejor vida, era un verdadero guerrero que aguanto una vida de exhaustivos golpes pero ahora por fin desistió y sus manecillas cuelgan en una orilla de la superficie, en su lugar una prima me regalo un bonito -aunque un poco aniñado- despertador de Snoopy y que es el que ven en la foto de arriba. Como último dato, por fin termine de leer La Naranja Mecánica (extraño leer en nadsat) y como no compre otra obra a tiempo pedí prestado a una amiga este gran clásico, post de eso en una semana (… si es que puedo) e impresiones previas sobre recientes adquisiciones poco después. Nos vemos y no olviden darse una vuelta por aquí aunque sea solo para aumentar los stats de mi blog.

Hipertexto:

Este post conto con la intromisión de dos palabras
que forman parte del vocabulario nadsat,
para su mejor comprensión visite este enlace.





Adiós 2008

31 12 2008

Vaya que sí fue un año en verdad agitado, y no hablo por acontecimientos que afectaron a la nación o al mundo entero (esos ya lo saben); no señor, hoy voy a ser muy egoísta, hoy voy a referirme a particularidades mías y esto porque simple y sencillamente así se me antoja.

Pues bien, sabrán que este año lo comencé como casi todos durante una etapa muy larga en mi vida, es decir, de forma pesimista, no estaba enojado con la vida, más bien confundido del porque las cosas eran como eran. Quien se encontraba a cargo de la balanza de mi vida realmente sabía cómo hacer su trabajo, pues siempre lo he dicho, soy muy afortunado en ciertos aspectos pero desdichado en otros, creo que muchos se pueden llegar a sentir así y coincidir conmigo en este texto, la vida a veces no parece justa pero piénsenlo por un momento ¿es en verdad lo que ocurre una injusticia? Ahora que las cosas son diferentes desde mis ya veinte años de vida, pienso detenidamente que a todo eso que llamamos lo injusto de la vida, es más bien “equilibrio” y lo digo tan abiertamente y con un gran convencimiento, tanto como me es posible.

Justo entrado el año corte mi larga cabellera y quise creer que parte de ese acontecimiento fue representado por mí de manera simbólica, como si le dijera adiós al muchacho rebelde, flojo, vago y desobligado en el que me había convertido; más o menos dos años fue esa la imagen que todos e incluso yo tenía de mi, creo que nadie puede culpar a las personas por pensar así, aunque si me podría culpar a mi por darle importancia a esos comentarios, no obstante lo hice solo un par de veces, cuando los cotilleos eran ofensivos, no me levante con ira porque hace mucho que comprendí que ya no estaba en mi odiar y guardar rencor, solamente deje que las coas pasaran y aunque hubo ocasiones en que tales vociferaciones me lastimaron jamás permití que las palabras repercutieran en mi por tanto tiempo. Aun por todo lo que ya había escuchado, decidí dejar atrás esos días, me llena de orgullo decir que fue decisión mía hacer todo eso, dejar las banalidades de los días sin obligación, tener un “momento de claridad” -como dicen los alcohólicos- y ponerme a pensar en el futuro, quizá no demasiado pues pensar en el mañana es hasta cierto punto peligroso, solo lo suficiente para aclarar mis ideas, tener conmigo mismo la clásica charla de profesor a alumno “¿cómo te ves a ti dentro de cinco años?” pregunta clásica, solo que en este caso fue una pregunta realizada y contestada por mí. Así pues, con una nueva actitud y creyendo que aquél cambio había sido verdadero, tomé el camino universitario y me dispuse a ser testigo y participe de mis decisiones, tuve muchísimo tiempo para experimentar las cosas de las que podría vivir por todo lo que me resta en este mundo, como consecuencia me encuentro estudiando ciencias de la comunicación y sigo firme en especializarme en el periodismo. No así, y a pesar de que en este país es todo un logro llegar a estar en la universidad, los molestos comentarios de gente realmente neófita no se hicieron esperar, como si de ladrar se tratara recibí ya un montón de ideas y opiniones que repiten lo mismo: “una carrera corta, para alguien corto de ideas”, qué más da alegar por tal contexto tan superfluo, es cierto que en este país mucha gente toma tal vocación porque la cree fácil, aunque así sea, lo que realmente importa no es cuantos comunicólogos egresados resulten, sino cuántos de ellos son realmente buenos en lo que hacen, cuántos de ellos tiene talento para generar, comunicar y convencer de una idea.

Pasó a mitad de año, cuando el tiempo, –y ¿por qué no decirlo? a manera de que esto se escuche hasta poético- y el destino al fin me alcanzaron, ingrese a la universidad y las cosas a las que normalmente estaba predispuesto a que pasaran ocurrieron, no obstante las eventualidad son parte de lo que hacen deliciosa a la vida y tal es así que este año las cosas en verdad fueron buenas, pero es aquí donde volvemos al punto principal de este texto, equilibrio, quiero pensar que las cosas que ocurrieron pasaron por alguna razón, simplemente estoy tratando aun de encontrar cual fue. El comienzo del semestre no fue fácil, pero no tengo vergüenza en admitir que encontré una gran razón para pensar que las cosas podían ser fáciles, digamos que encontré mi motivación, un claro momento de inspiración, aquello que me permitió continuar hasta el final del curso. Luego el equilibrio encontró la manera de complicarme las cosas, si bien había ganado en un aspecto importante de mi vida, mis gustos, lo que realmente disfrutaba hacer en mis ratos libres, en verdad se vio afectado; abandone los videojuegos de manera indefinida pero no me sentía triste, siempre me conforté diciendo hacia mis adentros “puedo volver, si todo sale mal, siempre puedo volver”. Y hoy efectivamente lo he hecho, pero no quiero adelantar sucesos, solamente quería mencionarlo.

En cuestiones materiales, pues soy una persona altamente materialista, este año me fue regular, a comparación de mis épocas pasadas en la juega eterna, no compre más de dos títulos, aunque me refiero casi únicamente a cuando se inicio esta tan renovada época de responsabilidades. Creo que podría dividir perfectamente este 2008 en dos partes, el antes y el después de la universidad, y no quisiera caer en el cliché de pensar que el año se me fue rápido pero esta vez tengo una escusa, trabajo y más trabajo. Y como bien ya decía antes, mi materialismo se vio afectado por asumir mis responsabilidades, por haberme comprometido conmigo mismo y con las personas que me quieren a que conseguiría hacerme de un lugar importante y destacado, suena pomposo lo sé, pero muy en el fondo estoy consciente de que lo logre, esta etapa tan prematura de mi estudio se ve realmente bien, aunque la confianza excesiva siempre ha sido uno de los peores enemigos del hombre, nada me garantiza que las cosas sigan siendo así de buenas para el próximo año, que va si desde ahora el pronóstico no pinta bien, aunque no hay que perder la postura firme y hasta arrogante, sobre todo ahora cuando atravieso por un momento difícil.

Miro hacia atrás y contemplo todo aquello que logre en este año tan agitado, viví en un frenesí de sucesos que me llevaron a cometer errores, personas que atravesaron en mi vida y con las que viví distintos momentos, y aunque estas fueran nuevas caras o viejos conocidos, nunca me he arrepentido de nada, sobre todo ahora, los momentos felices los disfrute al maximo. Ya no tengo aquella inspiración de la que había hablado antes pero quiero pensar que mis triunfos ya son suficientes para aguantar hasta el final; el morbo será mi ambiente el próximo año y sin duda será difícil, más de lo que nunca pensé que sería, mentiría si dijera que no esperaba algo mejor, pero como ya varias veces me lo han repetido “las cosas pasan por alguna razón” y hasta antes de oír eso una y otra vez, siempre creí que el ser humano era víctima eterna de la coincidencia. Quiero hacerme a la idea de que aquello que me mantenía en pie era realmente mis ganas de cambiar mi actitud ermitaña por la de un mundano sujeto, pero no sería correcto negarle el crédito a quien sirvió como mi motivo, aun cuando eso se haya terminado. Estoy listo para almacenar recuerdos pero ya no para vivir siempre en ellos, parte de madurar requiere aprender a decir adiós y aunque no estaba preparado, las cosas que están ocurriendo me obligan a hacerlo, así que si puedo afirmar algo, es que este año me deja con una vasta experiencia de la vida, aunque en pequeñas dosis y solo en momentos breves.

Hoy trato de ver este equilibrio de mi vida ya no como un enemigo, es más, como se los he dicho a aquellas personas que se han integrado a mi vida, ya no trato de comprender al mundo, ahora solo me dedico a vivir en el, así ocurre con este balance. Al final las respuestas se darán por si solas y serán hasta reveladas por mí. Extrañaré mucho este año, más que los anteriores, me dio y me quito tanto en un pestañeo que tal suceso me tiene aun abrumado pero también satisfecho, es verdad que no esperaba que los últimos días de este 2008 me la pasara en una melancolía repentina pero son cosas que no pude prever o que quizás si, pero que ignore demasiado, he ahí del porque a veces trato de ser pesimista, las ilusiones a veces se rompen tan rápido. Tampoco sé si soy más maduro, quizá no, pero de algo es cierto, este año me dejo momentos para reflexionar y adentrarme de nuevo en mis rebuscadas teorías sobre la sociedad, me permitió ser un poco más humano y abandonar mi exilio, gracias por eso.

De librerías Gandhi me llego el tan esperado titulo que ustedes ven arriba, comencé a leerlo y ahora estoy más que convencido de la sabía naturaleza de la obra, si, “tan extraño como una naranja mecánica”, contagiado por el idioma nadsat e inspirado por las situaciones del libro que después se convertiría en hito de la cinematografía de culto, escribo mi último texto del año, les deseo lo mejor mis querido lectores. Quizás lo ultimo no tenga mucho que ver, pensaran que este párrafo en insulso, pero sigo en aquel momento de claridad que mencione antes, pensando aun, distante de lo demás, pero como ya lo dije, no prevé las cosas como son ahora. Es de lo último que me ha pasado en este estrepitoso año. Lo termino leyendo, es gracioso pues así comenzó y por eso le hago mención.





Clones de Skynet

15 10 2008

Hoy fui a ver, junto con Lady Kiddo, la película “Eagle Eye” (“Control Total” por su nombre para nuestro país), un triller dominguero que ya lleva un par de semanas en cartelera sin hacer tanto escándalo (imagino que está será su última semana), terminamos viendo dicha cinta porque a decir verdad las otras opciones estaban igual de pinches, fue una elección casi al azar y más que por el gusto que tengo por los trillers, Eagle Eye fue elegida porque no faltaba mucho para que empezara. Total que entramos sin ninguna expectativa sobre la cinta y como el día de clases estuvo más que aturdidor, solo queríamos sentarnos y relajarnos frente a lo que sea que estuviera en pantalla.

Puedo decir que no es del todo mala pero no voy a exceptuar el hacer comparaciones con su más grande referencia; todavía no se si revelar el siguiente spoiler, solo digamos que el titulo del post ya debe estarles diciendo algo por lo que si tienen deseos de ir a ver dicha cinta, es mejor que eviten las siguientes líneas. Continuando, es evidente, justo cerca del final de la película, remontarse a aquel gran momento en el cine, cuando el pánico ante la creciente posibilidad de ser controlados por las maquinas se lo atribuíamos enteramente a Terminator II: Judgment Day, es precisamente en esta cinta, donde se deja al descubierto parte de lo que es la temible skynet; la supercomputadora que desarrollo la suficiente inteligencia como para comenzar una apocalíptica guerra para exterminar a la raza humana. Pues bien, resulta de tal suerte que EE nos muestra a un clon barato de skynet como responsable directo de la odisea de Jerry Shaw (Shia LaBeouf) y Rachel Holloman (Michelle Monaghan), dos personas que aparentemente no tienen nada en común y que de forma drástica, terminan venciendo a la súper computadora gubernamental que tiene la intención de destruir a los principales líderes políticos de Norteamérica.

La idea de que una inteligencia artificial desarrolle la capacidad del discernimiento a niveles que podríamos considerar monstruosos, es algo sobreexplotado. Y aunque EE logra reflejar bien dichas posibilidades a través de la exposición de los aparatos móviles y toda la tecnología de uso común como herramientas para el rastreo y espionaje para la destrucción humana, no se puede evitar caer en el tedio de una trama por demás predecible. Digamos que Eagle Eye (el nombre de dicha IA) es en realidad el retrato más contemporáneo y posible de skynet en estos tiempos. Mi comentario final al respecto: es una película disfrutable y aunque son más los momentos de tensión que de acción, la cinta está en un nivel regular, suficiente buena para matar el tiempo pero nada más.

Y ya que tocamos el punto de la posible redención humana ante una maquina, déjenme les cuento que por fin termine de leer ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (si hasta apenas, las tareas y todo el trabajo de clase no me permitieron terminarla en el tiempo que había planeado). Quede prendado de la historia a niveles enfermos, no dejo de pensar en la posibilidad de desarrollar empatía con cosas materiales o carentes de vida. Preguntarse a conciencia qué es la razón humana. Me asusta el hecho de que un androide pueda generar más humanidad que un organismo con vida (o que trate de perseguirla y convencerse de que es humano). Ahora solo me queda hacerme con la emblemática adaptación cinematográfica, que por lo que me han contado, tiene un cierto deslinde de algunos sucesos con respecto al libro; espero poder conseguir dicho film de culto para antes que termine el mes. Estoy concentrado ya en adquirir mi próxima lectura, pero dicho deseo puede tardar algo de tiempo en materializarse.