Saben, hace mucho que había olvidado lo especial que resulta este día, y si lo he hecho es porque hace tanto que deje mi etapa inocente e infantil que no recuerdo cual fue el último día de reyes que disfrute antes que me dijeran cruelmente: “¡los reyes no existen, son los papás!”.
No obstante aunque hayan pasado muchos años desde entonces, eso no quiere decir que he dejado de ser un niño, soy casi tan inmaduro como cuando tenía diez años, por eso aunque realmente el día de reyes ya no represente algo tan simbólico y cabrón como a millones de niños, comprendo mucho de lo que significa para los mozalbetes y sus afligidos padres.
2008 representó un año de verdadera crisis para algunos, sobre todo aquellos que cometieron el error de embarcarse en deudas con sus tarjetas de crédito (yo no me salve de eso ¡ouch!), por lo que muchas familias quizá no pudieron complacer a sus pequeños críos con el juguete que ellos querían; precisamente fue lo que vi esta mañana al visitar a unos tíos míos que acabañan de darle la sorpresa a su pequeño hijo con un regalo (si, solo uno), tuve la oportunidad leer con detenimiento la carta que fue escrita con mucha ilusión, el niño pedía cerca de cinco juguetes diferentes y algunos de ellos estaban entre los $500 y $800 pesos (solo especulando, pero desde que yo recuerdo los autos de radiocontrol siempre han sido caros). Pero la frágil línea financiera por la que atraviesa la familia no permitió conceder más que un solo regalo, el cual ni siquiera estaba entre la lista, vamos ni siquiera se acercaba a alguno de los que el niño pedía. En lugar de un costoso juguete que funcionaba a control remoto, vi un futbolito hecho íntegramente de madera, desde las pequeñas figuras hasta la estructura, y si también la pelota era de madera. Desde que puedo recordar, el niño jamás ha sido caprichoso o exigente con los padres, así que aunque su único regalo no era parte de lo que había pedido, este no tuvo más remedio que sentirse agradecido aunque por dentro seguro estaba muy confundido pensando en el porqué los Reyes Magos se habían hecho pendejos con su lista, seguramente debe estar pensando en que deben tener un mal administrador o quizá el que revisa las cartas debería ser despedido. Al menos es lo que yo pensaría.
Supongo que esa es la primera gran lección, desde la etapa de la niñez, ‘que no siempre se obtiene lo que se quiere’, o ‘que las cosas no siempre son como uno quisiera’. Desde muy pequeños a algunos la vida les empieza a escupir en el rostro y eso es algo triste si lo piensan.
Por otra parte las cosas podrían ser peor, hay quien no recibe ni un solo regalo en estas fechas, pero es difícil explicar eso a alguien que sigue creyendo en la magia, seguro piensan que los Reyes Magos son unos verdaderos desgraciados; aunque en unos años, cuando les sea revelada la verdad quizás el odio se desvié a otros.
Como sea el suceso me recordó a este video:
Es la segunda vez que lo pongo pero hoy ando muy descarado, por otra parte hay a quien siempre le va bien:
Jamás recibí una consola o juego envuelto en precioso papel de regalo así que si algún día recibiera algo así seguramente mi expresión sería igual o hasta más festiva que la del niño del video anterior.
Nintendo sixty-fooooouur!!!

















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