
¡Carajo, parece como si el único propósito de tener un vecino es el de que éste te chingue de mil maneras!
Estaba a punto de dar la siesta vespertina (no estaba acostumbrado pero debido al exceso de trabajo me vi en la necesidad de pegar la pestaña al menos un par de horas al día para continuar las tareas) cuando de repente se escucha un estéreo a toda volumen con canciones de Vicente Fernández. No soy fan del charro predilecto de México pero tampoco me molesta su música, sin embargo es castrante cuando tus vecinos ponen su música (cualquiera que esta sea) a todo volumen sin importarles la privacidad del prójimo.
Para colmo, estos molestos contiguos pusieron sus bocinas justo afuera de sus ventanas para que todo mundo se dé cuenta de que poseen un buen equipo; no hay nada de malo en presumir las pertenencias, yo lo he hecho de muchas formas, pero llega ser molesto cuando esta presunción afecta de manera seria a tu persona, ya sea intencional o no.
Justo ahora, una pedrada hacia las molestas productoras de sonido parece la solución más viable, pero he de tragarme mi furia y continuar despierto, con estrés en el cuerpo y la mirada cansada, todo porque el ruido que el buffer produce es imposible de ignorar. Mañana mismo paso por unos tapones para los oídos o un rifle francotirador.

















El buffer es el que delata, inevitablemente.
Yo solo el fin de semana es cuando hago ruido en la noche pero no tengo las bocinas en la ventana.
un saludo
hl