
Después de adaptarme totalmente a esta gran urbe que es Liberty City, puedo ver el gran empeño que tubo Rockstar pos superarse hasta en el más mínimo de los detalles, hago énfasis en aquellos que le han valido su clasificación “Mature”, pues ahora son mucho más explícitos a comparación de anteriores entregas.
Cosas como el atropellar peatones, dispararle a las personas, ir a un Teibol y ser testigo del famoso “privado”, contratar a una sexo-servidora y ver al instante el acto sexual completo (que en aterieres versiones, únicamente el auto se movía de forma graciosa). Esto me puso a reflexionar sobre el día en que fui a recoger mi copia, en segundos y en ese mismo lugar presencié un acto de irresponsabilidad paterna de forma accidental. Uno de tantos que se pueden ver relacionados con los videojuegos.
Justo cuando me disponía a pagar mi copia de GTA, observe como una madre acompañada de sus dos hijos, al parecer ambos no mayores de 12 años, iban con juego de alquiler en mano. La señorita cobro la renta y dijo: “Se lleva Grand Theft Auto IV para Xbox 360, recibo doscientos, aquí esta su cambio que tenga buen día”. Si, todo rápido y sin titubear; entonces también note, segundos antes de que se terminara el pago, que en el área de videojuegos, Blockbuster se ha tomado la decencia de poner de forma explícita y muy grande, todas y cada una de las clasificaciones de juego que la ESRB ha proporcionado hasta ahora (buena iniciativa), aun después de eso, aquella descuidada madre ignoro las especificaciones de dichas clasificaciones que explicitamente indican “jamás compres (o en este caso alquiles) un juego con clasificación M a alguien cuya edad no rebasa los 17 años”. En un hipotético y muy alejado caso en el que el niño que acaba de rentar GTA IV, de repente tras lo que acaba de ver en el videojuego, comienza a golpear a su hermano, los medios en un afán de ganar audiencia ¿a quien creen que van a culpar?
No hay culpables directos sobre argumentos como estos. La causa más razonable para que existan tantas notas amarillistas, tantos Jack Thomsons y tantos dizque pubertos traumados por los videojuegos, es la total y completa ignorancia sobre el tema de las clasificaciones. Es bien fácil acusar a un videojuego de la creciente violencia en los adolescentes, es mucho más fácil que tomarse un poco de tiempo para informarse sobre lo que es adecuado y lo que no para cierto público. En el caso que expuse no se puede culpar a nadie directamente, ni siquiera a la madre, pues ella al igual que muchos consumidores casuales, son ajenos al tema de las clasificaciones dadas por la ESRB.
Esto es el reflejo de una idea que consiste en creer que los videojuegos aun siguen siendo para niños. Un total error, pues al igual que el cine o la música, hay videojuegos para satisfacer a todos los gustos y géneros y si, también al publico adulto. La ESRB debería tomar seriamente su trabajo; repartir panfletos con la clara intención de informar sobre sus clasificaciones seria un muy buen paso, informar a los vendedores de VG para asegurarse que nunca le vendan videojuegos con clasificación M a un menor de edad sería otro… pero eso quizá nunca pase, y hasta que alguien en verdad encuentre la raíz de este problema y tome cartas en el asunto, los videojuegos seguirán siendo la victima de la nota amarilla (caso extraño, aunque jamás se ha demostrado científicamente que un videojuego sea la causa de una conducta violenta en una persona).
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