
En la alegre etapa de la infancia, cuando jugaba feliz en el patio de la escuela y lo más cercano a tabus sexuales era verles los calzones a las niñas, era muy común que muchos de mis amigos/compañeros utilizaran frases alusivas a la popular serie cómica de lo setentas “El chavo del ocho”.
A mí siempre me cago el humor predecible de aquel programa, sus rutinas de siempre y sus personajes con los mismos diálogos en cada capítulo me producían una flojera inmensa. Jamás pude soportar verlo por más de cinco minutos.
Cuando alguno hacia referencia al programa y todos reían por aquel chiste, yo solo desprendía incógnitas, pues nunca entendía lo que decían. “esa niña es igual a la Bruja del 71” (acto seguido de carcajadas)… WTF?!
No intento juzgar a los televidentes que crecieron con la influencia de aquella serie, pues era una época un tanto difícil y sobre todo muy diferente, pero me sorprende que aun generaciones actuales le encuentren chiste a tal programa. Si un niño pequeño me dijera algo alusivo a las serie, yo seguiría sin entender… y pretendo continuar así.



































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