
No sé que habrá pasado por la cabeza de Disney cuando hace algunos años estuvo a punto de separarse de uno de los estudios que más ganancias le ha producido en la última década. Y es que solo Pixar sabe cómo hacer una buena película de animación por computadora sin caer la historia ñoña o estúpidamente burlona con secuela tras secuela; las películas de Pixar tienen personajes, tramas y momentos que sutilmente sacuden prácticamente todas las emociones de nuestro interior. Desde el momento feliz en donde te presentan de manera ingeniosa a los personajes principales, la escena increíblemente conmovedora, hasta el momento ‘no mames, no lo va a lograr’, cada una de las partes está perfectamente coordinada y en un orden para que jamás pierdas el interés y encima de todo sea fácil comprender que está sucediendo.
Lo volví a comprobar cuando fui a ver (si, ya saben, junto a Lady Kiddo) Up hace una semana. Cada una de las películas de Pixar tiene esos momentos descritos anteriormente, presentados en diferente orden quizá pero todos están ahí. Aun recuerdo cuando vi por primera vez Toy Story hace ya muchísimos años y desde aquella vez me plantee muy seriamente el trato que le daba a mis juguetes, solo Pixar hubiera podido hacerme pensar en eso, ahora con Up me llega ese impacto tan crudo de la vejes pero también con aquel sentido del humor y exageradas situaciones con el que es presentado. Sin duda esta nueva obra maestra retrata muchos de los aspectos que el estudio se había guardado desde hace tiempo, un tema que nos retrata la difícil etapa de la vejes, especialmente si te has quedado solo y estás en medio de un ataque progresista-metropolitano.
Carl Fredricksen es uno de los protagonistas más extraños que se ha visto dentro de la galería del estudio, aun más que un ratón que cocina o un monstruo azul con cuernos. Es su personalidad agria, típica de un viejo solitario cascarrabias, lo que aleja a Up de otros proyectos de Pixar donde se involucra por lo general a personajes que no presentan una apatía extraña desde el principio, esto por la naturaleza de la vejes, pero en verdad es un regocijo ver que esta parte se ve reflejada en la cinta, aunque claro, la trama comienza de nuevo con algo inverosímil pero muy bien adaptado a lo que el personaje, y aunque si bien las peripecias de Fredericksen junto a Russell son de lo más extrañas pero aptas para una película como esta, el concepto de ser “ser viejo da asco” vuelve a ti en los momentos de tensión y emoción. Sin duda es algo que ha caracterizado al estudio por años pero ahora con Up se obtiene una mezcla extraña pero enormemente satisfactoria, una de las películas que se cuela por encima de (¡al diablo lo diré!) Ratatouille y se aproxima bastante a esa enorme pieza de nostalgia llamada Toy Story 2.
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